¿Problemas de comunicación?

¿Siente que es el último en saber sobre los problemas de su empresa? ¿Que nadie le dice las cosas hasta que no hay más remedio? ¿Cuál será la dificultad?

Cuando nos comunicamos, podemos dar un mensaje, pero muchas veces las personas entienden otro sin darnos cuenta. Estamos tan centrados en el contenido que nos olvidamos de la forma, que es tan o más importante que el propio mensaje. Además, al recibir la información la filtramos de tres maneras. (mira el blog: "Los tres filtros")

 

Al escuchar, descartamos lo que creemos que no es importante. A continuación, distorsionamos el contenido de acuerdo con nuestras experiencias y finalmente generalizamos la información. Por eso, para saber si la persona ha entendido lo que queremos comunicar, lo ideal es preguntar que ha comprendido para de esta forma detectar lo que realmente deseamos transmitir. (mira el blog: "Los tres filtros", parte feedback)

 

 

Ahora viene lo más incómodo pero lo que devuelve el poder de transformar su propia realidad. Al notar que el personal no le cuenta las cosas, observe que hace para comunicarse que genera esta respuesta en los demás. El resultado no depende del otro, sino de la interacción del otro con usted, por lo tanto, algo está haciendo que contribuye a la producción de este resultado.

 

Esto significa que no puede cambiar el comportamiento de los demás

sin cambiar el suyo.

 

Así que debe descubrir cuál es para poder transformar esa situación.

 

¿Pero cómo puede saber qué hacer para generar lo que no le gusta?

 

Hay algunas maneras de hacerlo. La primera es preguntar directamente, con la disponibilidad de escuchar críticas sin juzgar. La segunda es analizar el comportamiento del otro cuando se comunica y ver que no le gusta, pregúntese que hace para estimular esa respuesta. La tercera forma es hacer encuestas anónimas a sus empleados, clientes o proveedores y/o superiores que le ayuden a ver sus puntos fuertes y débiles para poder mejorar.  También hacer una combinación de todas y le ayudará a tener más información para saber que debe cambiar exactamente.

Vamos a dar un ejemplo: El jefe de un equipo no entiende por qué sus empleados no le dicen las cosas hasta última hora. No comprende por qué lo hacen, pero se propone descubrirlo. Cuando ve la reacción del empleado que vino a darle un informe, se dio cuenta que la conversación tuvo un tono enfadado desde el inicio. En el mismo momento, se cuestionó sobre cómo estaba hablando y se dio cuenta de que antes de que él entrara en su despacho ya se sentía enfadado sobre la situación.

 

 

En realidad, el enfado que sentía era porque no podía evitarlo y empezó a conversar en un tono un poco desagradable. Al entrar otro empleado, ocurrió lo mismo,  la reacción de éste fue más suave, pero ni se sentó, entregó las cosas y salió lo más rápido que pudo. Empezó a notar que siempre que entraba alguien en su despacho el clima se ponía tenso. Comenzó a entender que se sentía en la obligación de echarles la bronca por la misma causa, aunque el enfado lo tenía él y ellos solo cumplían lo que había pedido.

Hizo un análisis de por qué esta situación específica le molestaba tanto. Se dio cuenta de que era el tema que peor controlaba. Decidió encontrar otras soluciones y cambiar de actitud, porque ellos no eran los responsables,  incluso pidiendo ideas para solucionarlo. Poco tiempo después, su relación había mejorado mucho, y algunos empezaron a informarle de las cosas que no comunicaban antes.

 

 

Si las cosas en su empresa no se desarrollan como quisiera, analice su comunicación, qué está haciendo, pregunte si han comprendido lo que ha dicho. Suponemos que el otro entiende el mensaje, pero cada uno lo interpreta a su manera. Detecte lo que falta para que el mensaje sea el que realmente desea. Además, observe cómo reaccionan mientras habla, si no le gusta, ¿qué puede cambiar de la forma en que se comunica? ¿El tono? ¿La intensidad? ¿Qué? Cambie, pruebe y observe el resultado hasta que encuentre su forma más eficaz de comunicarse. 

Recuerde que las personas son nuestros espejos, si estamos enfadados, responderán enfadados, si hay miedo, lo harán con miedo y si por el contrario somos felices y sonreímos, lo harán con una sonrisa.

 

Una vez más, espero que este artículo le haya resultado provechoso y le animo a dejarme su comentario para que entre todos, podamos enriquecer este tema. En definitiva, ¿por qué no me da su feedback sobre este post? ¡Me encantará responderle! ;-)

 

Wil Visser, formador de empresarios

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