4 tipos de trabajadores difíciles, y como tratarlos.

Después de determinar los perfiles de las personas para trabajar en un equipo, de hacerles muchas entrevistas y seleccionar al personal, comienzan los problemas relacionados con las personalidades de cada uno. Estamos hablando de los trabajadores difíciles.

Todos los días tenemos que resolver situaciones conflictivas y dentro de ellas con los trabajadores. Por ello, debemos identificar cuál es el problema y solucionarlo pensando en cómo debemos actuar. Resolver estas situaciones puede ahorrar, no solo tiempo, sino el desgaste interior que resulta ser mucho más agotador.

Como ya sabemos, una organización funciona mejor, si sus empleados generan empatía y asertividad de forma rápida. Para estimularla, vamos a analizar los tipos de trabajadores conflictivos, sus características y cómo interactuar con ellos para resolver los conflictos.

 

¿Cuántos tipos hay y qué podemos hacer? A continuación, vamos a verlos:

1. El primero es el empleado que vé todo negro. Siempre es negativo y argumenta que no funcionarán los planes o que es imposible realizarlos o cambiar algo.

¡Ojo! No se olvide que en las reuniones todos deben tener la oportunidad de hablar y comentar sus preocupaciones.

El lado positivo de contar con personal negativo es que tienen una mente crítica y contemplan todas las posibilidades, así que no está de más escuchar su punto de vista.

 

 

Hay que considerar sus comentarios como críticas estructuradas.  Hacerles hablar sobre el tema para finalmente decir cómo debería ser desde su perspectiva.  Dar una solución para que se pueda implementar o para que los planes funcionen, así encontrar las medidas necesarias que precisa o se dé cuenta de su actitud tan negativa. Utilizamos la regla de tres, que explicamos en el curso resolución de conflictos, para que reflexione y exponga desde su criterio.

2. El segundo es el empleado que necesita el poder.

Siempre que puede, coge el liderazgo e intenta mandar no importando la jerarquía. Si tiene la oportunidad se lo hace incluso a su propio jefe. Por lo tanto, es normal que sus compañeros digan que es el que se cree el jefe.

Intenta influenciar a otros empleados todo el tiempo y lo logra muchas veces.

 

Para solucionar este tipo de comportamiento, darle mucho trabajo hace que no tenga tiempo para actuar. Además, si ofrece alguna idea, pídale que dé datos para soportarlas y solucionarlas.

3. Otro es el empleado que tiene excusas para todo.

Este tipo de empleado es aquél que no cumple porque tiene siempre una excusa. Sistemáticamente rechaza cualquier responsabilidad que se le ofrezca, muchas veces delega en otros porque nunca tiene tiempo. Es habitual que si alguien le pide ayuda en alguna tarea se moleste y también intente evitarlo.

Hay una investigación en la que el 42% se excusan sobre su ocupación durante el trabajo. Puede ser que no estén contentos con lo que realizan y que estarían mejor en otro sector de la empresa.

 

Si al investigar, vemos que esa persona está en el sitio correcto por sus características, transformamos ese tipo de comportamiento. Se le  ayuda a ver sus puntos fuertes con un feedback positivo de su trabajo haciéndole entender que tiene la capacidad de asumir más responsabilidades poco a poco. Aumentar el crecimiento en sí mismo genera muy buenos resultados.

4. El cuarto es el empleado que utiliza la ironía.

Cuando no le gusta su tarea empieza con la ironía, utiliza sarcasmo, no encuentra mucho sentido en lo que hace.

 

Para solucionar ese tipo de comportamiento necesita una relación cercana con el jefe, para que le enseñe el lado bueno y la importancia de sus tareas en el contexto global. Por eso, hay que interesarse de forma real por la persona que existe en el empleado.

 

 

Para ver una metodo sencilla para gestiónar conflictos, haz clic en el video!

 

 

Resumiendo

Dependiendo de cómo el jefe los trate, puede estimular o solucionar su mal comportamiento. No es raro el caso en el que un trabajador difícil del área A, cambie al B y se transforme en un excelente empleado. En el caso de que se cambie de jefe, el personal problemático se convierta en uno absolutamente productivo. Por lo tanto, no es sólo cuestión de que sea difícil, es cuestión de la interacción trabajador / jefe.

 

Un jefe tiene que conocer a sus colaboradores, por ello, hay que dedicarles tiempo. Al saber sus intereses, rasgos de comportamiento y estilos de aprendizaje, no se tiene el riesgo de querer convertir una persona creativa en analista o dar trabajo de oficina a una dinámica que le encanta trabajar en el campo. Se puede detectar que tiene problemas con sus recursos como un ordenador muy lento, o que está en un departamento por error y debería estar en otro más adecuado a sus características.

 

Si el jefe tiene disposición para comprender y enseñar, el empleado siente compromiso con él y su comportamiento cambia.

 

Empleados difíciles siempre ha habido y siempre habrán. Tenemos que acordarnos que el equipo es un reflejo del líder. Cada persona que enseña cosas que no gustan, está señalando lo qué debería mejorar en los demás, y como consecuencia, está mejorando sus vidas.

 

Para ser un buen líder, usted necesita un buen feeling, y si no lo tiene debería utilizar los métodos o técnicas que enseñamos en nuestro curso liderazgo sin ego.

 

 

 

Wil Visser, Formador de directivos.

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